Demanda millonaria en contra del BNP y las criptomonedas como garantía de salvaguardia para el dinero

El 14 de febrero, Panamá recibe una noticia que impacta de manera directa el sector financiero del país. Se trata de una demanda millonaria por un monto de USD1,269,000,000.00 por parte del señor Abdul Waked vs BNP.

¿Quién es el señor Waked?

Abdul Waked, según datos publicados por el diario La Estrella de Panamá:

“Es un empresario panameño, de origen libanés. Propietario y fundador de Grupo Wisa, una empresa distribuidora de marcas de lujo en Latinoamérica. Además, inversionista en algunos medios de comunicación del país, seguros y sector inmobiliario. Específicamente, Soho Mall, el cual es un complejo comercial de alta gama”.

¿Cuál es el motivo de su demanda en contra del Banco Nacional de Panamá?

Para comprender este entramado, vamos a referirnos a lo ocurrido en el año 2016. El Departamento del Tesoro de los Estados Unidos incluye en la “Lista Clinton” a más de 200 panameños.

¿Qué es la Lista Clinton?

Algunos medios en internet definen la Lista Clinton como: “La lista negra de empresas que tienen vínculos con dinero proveniente de actividades delictivas como el narcotráfico”.

Entre los 200 panameños incluidos dentro de la Lista Clinton se encontraban empresas de la familia Waked. Por lo que Abdul Waked se vio involucrado en dicho proceso legal. En este, su sobrino, Nidal Waked, se declaró culpable de lavado de dinero en los Estados Unidos. No obstante, la declaración de este último se desligó de responsabilidades de los negocios de Waked Fares.

Para el 2016, en Panamá existía tal preocupación por comercios pertenecientes al Grupo Wisa. Debido a que se encontraban en proceso de liquidación, por el caso de la Lista Clinton. Así como los medios de comunicación en los que el señor Waked es inversionista; además, de las personas que quedarían desempleadas por dicho proceso.

Dentro del marco gubernamental, la Canciller de la República de Panamá, Isabel de Saint Malo dijo de manera pública:

“Esta canciller no va a ir a los Estados Unidos a decir – ¡Exijo que saquen al señor Waked de la Lista Clinton! No lo voy a hacer. Al que no le gusta, lo lamento, porque hacerlo pondría en riesgo la reputación de la República de Panamá”.

A pesar de la negativa de la Vicepresidenta de Panamá. De no defender al señor Waked, el mismo fue absuelto por los cargos imputados por la OFAC. Al no encontrar pruebas que mostraran objetivamente que Grupo Wisa pertenecía a la red de narcotráfico.

Waked, ahora absuelto de los cargos. En el 2018, después de un serie de procesos adicionales en los Estados Unidos. Demandó al Banco Nacional de Panamá. Exige una indemnización y la condena del banco por “daños y perjuicios, más intereses”. Toda vez que esta institución actuó como fiduciario y custodio de un proceso transaccional entre Grupo Waked y acreedores.

¿Cuáles son los efectos de esta demanda millonaria?

Primero, consideremos las palabras del señor Rolando De León, Gerente General del Banco Nacional de Panamá. Este asegura que dicha entidad no tiene la capacidad monetaria para afrontar el monto solicitado por el señor Waked. Ya que el capital es de USD650,000,000.00.

La capacidad de hacer frente a esta demanda por parte del BNP es casi del 50% menos. Esto, en palabras de Rolando De León, la entidad quedaría en una “quiebra técnica”. Por lo que habría que ponerla a disposición de la SBP, para la suspensión de sus funciones.

Lo grave del tema es que en Panamá no existe un Banco Central que facilite transacciones interbancarias. Tanto locales, como internacionales. Por lo que dicho proceso es realizado por el BNP. Así como otros procesos financieros como desembolsos de funcionarios públicos, jubilación, entre otros. Esto quiere decir que si la Corte Suprema de Justicia falla a favor de Waked Fares. Todos los procesos financieros, nacionales e internacionales quedarían, literalmente, detenidos. Lo cual se traduce en un colapso del sistema en su conjunto. No se movería el efectivo en el país, por lo que quedaríamos congelados, totalmente.

Según el diario, La Prensa, se pudiera “vivir una crisis económica similar a la de los años 80, previa a la caída del régimen militar”.

¿Cómo las criptomonedas ayudarían en este proceso tan delicado para Panamá?

Antes de pasar al ¿cómo las criptomonedas ayudan a superar este proceso? Debemos recordar que hace algunos meses, el mismo Gerente General del BNP. Hizo una declaración pública indicando que “iba a investigar quién está detrás de las campañas de promoción de criptomonedas”. Aunque no se aclaró el fin. Sin embargo, se especulaba en aquel momento que sería para cerrar cuentas bancarias. Como lo han hecho algunos bancos hasta el momento, a pesar de no existir regulaciones en contra de las criptomonedas. Pero se sustentan en la prevención de lavado de dinero. Lo cual por desconocimiento, se ignora que las criptomonedas, en la actualidad, facilitan la trazabilidad de quien utilice este mecanismo para actividades ilícitas.

Hasta ahora, identificamos que si el BNP quedase inoperante, la economía nacional sufriría consecuencias y nos podría en una situación delicada como país.

Ahora bien, entremos en materia de criptomonedas.

Ciertamente, el uso de las criptomonedas favorece la independencia del individuo hacia las entidades bancarias. Por lo que, los individuos no estarían obligados a aperturar una cuenta bancaria. A menos que sea por voluntad propia y deseen que el banco sea el custodio de sus criptomonedas. Como sucede en países en los que las criptomonedas y los bancos se correlacionan (Japón).

Por otra parte, cabe destacar que implementar las criptomonedas como medio de respaldo para transacciones en Panamá cambiaría la dinámica financiera y económica del país. Toda vez que cada individuo se desarrollaría en otras habilidades digitales no consideradas hasta el momento; mientras que las transacciones se realizarían de manera mucho más rápida y con menores costes.

Asimismo, coadyuvaría con el control financiero que requieren las entidades, con el fin de medir y evaluar riesgos institucionales. Las empresas no dependerían de los bancos para realizar el desembolso de sueldos y salarios, ya que este se realizaría, directamente, con el empleado, utilizando billeteras que facilitan transacciones “1 a múltiples”.

Al igual que, con el pago de los servicios, no dependeríamos de una banca en línea. Ya que sólo bastaría realizar una transferencia con una dirección de billetera única para la entidad que brinda dicho servicio. Y con un identificador o “Memo”, para identificar la cuenta a la cual se realizará el pago correspondiente.

Si el Banco Nacional de Panamá quedara inoperante y se utilizan las criptomonedas como medio de pago, considerándolas como una tecnología emergente ante la situación presentada, cada usuario que las posea podrá realizar sus transacciones de manera tranquila, siempre que tenga los conocimientos básicos para operar con ellas. Específicamente, materia de seguridad informática, ya que en la actualidad, este tema se ha convertido en el talón de aquiles, incluso en personas con amplios conocimientos técnicos en las ciencias de la computación.

Deficiencias que tenemos en la actualidad para hacerle frente a crisis financieras

Por más idealista que parezca el hecho de utilizar criptomonedas, lo cierto es que tenemos un brecha en materia de educación muy amplia. Hemos identificado que las personas prefieren asistir a una noche de fiesta que asistir a un taller que les permita desarrollarse y obtener información que les permita tomar decisiones ante eventos inesperados, aunque aún no se haya dado una respuesta definitiva. Sin embargo, deberíamos aprender a anticiparnos ante estos eventos para salir airosos de ellos.

La tecnología de las criptomonedas ya tiene 10 años de existencia y de trabajo diario en su programación para lograr tener proyectos mucho más óptimos que favorezcan los procesos.

Tanto el gobierno, el sector privado, como las entidades educativas deben velar por el desarrollo general ante los cambios a los cuáles nos estamos enfrentando, incluso ante las circunstancias no previstas y el tema de las criptomonedas es uno de los principales para abordar.

Ahora, debemos señalar que el sector financiero y bancario es uno de las áreas de servicios con mayor importancia para el país, por lo que desde la perspectiva de pagos rápidos, directo entre personas y entidades, pudieran desplazar a la banca como la conocemos hoy. Aunque esta idea venga a la mente de manera rápida, lo cierto es que el desplazamiento de los bancos dependerá, única y exclusivamente, de su relación con las tecnología disruptivas.

Si se realiza un análisis del modelo actual, desde la perspectiva de usuario, se afirmaría que los individuos no necesitan un banco para almacenar dinero o realizar transacciones. Sin embargo, las personas tienden a aperturar cuentas bancarias, mayormente, por comodidad para realizar transacciones, de manera más rápida, de algún modo seguras, ya que los protocolos de seguridad informática de los bancos deben cumplir altos estándares para garantizar que la representación digital de lo que se considera que una persona posee en su cuenta sea inalterable; aunque hasta el momento en Panamá es notable que el proceso de registro de transacciones bancarias es mixto (manual-digital).

Dicho lo anterior, se debe considerar que cuando una persona apertura una cuenta bancaria, de algún modo está cediendo la custodia de un bien monetario, es decir, que sea el banco quien administre su dinero (almacenamiento y rotación), por la cual el cliente recibirá un interés periódico.

El escenario anterior sería muy similar al escenario planteado con las criptomonedas.

De algún modo, las personas prefieren tener un custodio que garantice la seguridad de sus bienes, por lo que la banca sólo debería actualizar su infraestructura computacional y adaptarla a los procesos con criptomonedas.

Lo cierto es que las leyes no regulan procesos, sino entes, por lo que las mismas instituciones financieras estarían obligadas a cumplir las normas de Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo, por lo que el proceso de verificación de cliente sería mandatorio.

De este modo, los bancos podrían aperturar cuentas de usuarios que utilizan criptomonedas que cumplan con sus estándares. Pero, cabe señalar que incluso, los individuos que recibimos pagos en criptomonedas por servicios brindados y conocemos cómo administrar billeteras, no necesitamos de un servicio tercerizado, a menos que sea para alguna actividad de intercambio.

En este punto cabe señalar que es más fácil rastrear las transacciones con criptomonedas que las hechas con efectivo, ya que un papel impreso no viene con una tecnología implantada, de modo que permita ser rastreada vía GPS, a menos que esto ocurra y no seamos conscientes de ello. Mientras que toda criptomoneda puede ser trazada, mediante Blockchain.