Era impensable que servicios de retransmisión (streaming) le hicieran la competencia a grandes corporaciones de televisión por cable como COMCAST CORP (Sky) o AT&T (Direct TV). Pero, como si se tratase de una película de terror, desde hace unos años se sienten amenazados y hasta cuidan sus espaldas, ya que ven como día a día su teleaudiencia disminuye, y no se trata de que desaparece, sino de que ahora, las personas ven la televisión de forma diferente.

Según números de eMarketer, empresa consultora dedicada a la investigación de mercado, el éxodo de la televisión de pago se ha acelerado récord entre 2017 y 2018 ya que indican que de 33% a 38% de sus suscriptores han cortado sus servicios de Cable TV y no han regresado. Esto se traduce a una pérdida de 33 millones de suscriptores en sólo dos años. 

La pregunta del millón, ¿qué los está atacando? Pues nada más y nada menos, que su peor verdugo, NETFLIX, que actualmente cuenta con más de 140 millones de suscriptores. Así se cataloga como la compañía número uno de contenido streaming en el mundo, con series, películas y documentales originales. Además, de producciones de otras compañías cinematográficas. Aparte, NETFLIX procura cuidar al detalle de su contenido original generando producciones de excelente calidad y prueba de ello han sido las 112 nominaciones conseguidas este año para los premios EMMY acabando con las dos décadas de monopolio en galardones de HBO.

Pero NETFLIX no sólo es culpable de esta batalla, ya tiene su prontuario y es que se le hace responsable de la desaparición de Blockbuster. Parece ser el turno de la TV tradicional por cable, la cual requiere que en los hogares y locales comerciales haya instalaciones, cableados, revisiones periódicas y algún mantenimiento; mientras que el streaming solo necesita internet y claro, una Smart TV o en el peor de los casos una simple cajilla o dispositivo receptor que transforme las televisiones convencionales en inteligentes.

Todo esto sin mencionar que las retransmisiones pueden ser vistas a cualquier hora del día y escoger entre un sinnúmero de opciones. NETFLIX también da la opción de descargar en la PC o en los smartphones, las series y películas de su preferencia para que luego puedan ser vistas sin conexión. De esta manera, en vez de perder el tiempo en el transporte público o cuando se tiene una cita médica, la gente puede ponerse al día con su serie favorita. Esta flexibilidad no la ofrece la televisión tradicional y mientras NETFLIX sigue operando con apenas unos cinco megas para reproducir contenido de alta definición sin sufrir caídas o ralentización en la reproducción, la guerra está avisada.

Pero todo no queda ahí, NETFLIX tiene su propia competencia ya que AMAZON, HULU, FOX PLAY y por supuesto el gigante DISNEY se preparan para el mismo combate. Todas estas empresas también con contenido propio y algunas producciones de otras compañías cinematográficas de renombre.

Sabemos que la tv tradicional por cable seguirá por algunos años más, pero el streaming será todo para las futuras generaciones. Así NETFLIX se mantiene con un peligro latente, y al final, sin duda, nos recordará lo ocurrido con Blockbuster.