El virus de la Influenza A H1N1 ha generado gran alarma en la población panameña, debido al aumento de casos observado durante el primer semestre del 2016,  que según los datos del Ministerio de Salud ha alcanzado un total de 2266 casos y 50 defunciones.

Hacia el año 2009, se dieron las primeras alertas de casos confirmados de gripe asociada a un nuevo virus en Estados Unidos. En abril de ese año, la OMS calificó que ese brote epidémico por un nuevo virus de gripe AH1N1, como urgencia de salud pública de importancia. A partir de ese momento los casos de influenza relacionados a éste virus se propagan rápidamente en toda la región.

En Panamá circula la cepa del 2009, contra el cual muchas personas fueron vacunadas. Sin embargo el virus de la influenza tiene la capacidad de cambiar rápidamente en el lapso de un año, creando la necesidad de que la vacuna sea reformulada anualmente.

Él virus de la influenza es el principal causante de las epidemias estacionales con tasas significativas de muerte, aunque afecta principalmente a adultos mayores, no deja de tener la capacidad de causar la muerte a personas jóvenes cómo se observó en la epidemia de 1918 en el cual murieron alrededor de 10-100 millones de personas a nivel mundial.

Muchas veces el diagnóstico de la influenza, es confuso, dado el amplio uso del término resfriado estacional para describir cualquier enfermedad del tracto respiratorio, incluso a aquellas infecciones cuyos síntomas sean moderados en comparación a una infección por influenza.

Los síntomas de una infección por influenza son usualmente más severos que aquellos que resultan de otras infecciones del tracto respiratorio e incluye fiebre, dolor de cabeza, debilidad y marcado dolor muscular que pueden durar de 3 a 6 días. La debilidad y la tos pueden durar de 1 a 2 semanas más. La fiebre puede ser alta (39°C – 40°C).

En niños, la fiebre alta puede resultar en el síndrome de Reye, una encefalopatía que puede ser fatal. La probabilidad de contraer el síndrome de Reye es alta si se le ha administrado aspirina para controlar la fiebre.

Infecciones del tracto respiratorio bajo, puede seguir a una infección por influenza y resultar en una neumonía viral. La invasión a los pulmones afectados por bacterias patógenas puede resultar en una neumonía bacteriana secundaria, complicando el pronóstico del paciente.

Las principales autoridades en salud han resaltado que la población vulnerable a la influenza A H1N1 son las personas jóvenes (aquellas cuyo sistema inmune este en desarrollo) y los adultos mayores (aquellos cuyo sistema inmune pueda ser más débil), por tal motivo se les ha dado mayor prioridad en las jornadas masivas de vacunación, respecto al resto de la población.

Por: Lic.Lizzi Herrera

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