Kindle, Nook, Tablet

¿Enterró la tecnología al libro o lo resucito? O más bien, hemos vuelto a los libros tradicionales. Hace unos años cuando se dio el auge de los libros digitales a precios asequibles, la literatura se sintió amenazada, más que ella misma, editores y vendedores de libros le percibían como su mayor enemigo.

Sin embargo, sus homólogos tecnológicos, más bien contribuyeron a que editores y vendedores llegarán a nuevos públicos, por lo cual el libro impreso señores y señoras sobrevive…para alegría de muchos y obviamente me incluyo en ese contador. Puesto que me considero una Geek y una lectora chapada a la antigua (de aquellas que desea que mis dedos acaricien el papel, mis oídos escuchen el sonido de las paginas al pasarlas, mi nariz perciba el olor de las paginas nuevas, en fin de aquellas que desea palpar con sus manos, trasladarse, imaginar y soñar con un libro sobre su regazo), les deseo compartir un poco sobre uno de los eventos del mes de agosto, La Feria del Libro. Pero, más que hablar de la feria quiero centrarme en el mismo como tal, el libro y la influencia de la tecnología en los lectores.

En esta feria, miles de lectores desde niños hasta aquellos con la juventud acumulada se dieron gozo recorriendo las diferentes salas del Centro de Convenciones Atlapa. No se puede negar que los libros impresos se han llevado un duro golpe con el florecimiento de la tecnología para la lectura de forma digital, no obstante estadísticas revelan que el ritmo del declive es mucho más lento y que la emoción en torno a los lectores en papel es la que sobrevive dándose que los lectores electrónicos por decirlo de alguna forma, disminuyan. Y, ¿esto porque? Uno, por la competencia de los dispositivos móviles por ejemplo, los cuales han ocasionado que la venta de dispositivos como el Kindle haya bajado e incluso estancado. Dos, aun cuando se pueda adquirir libros en segundo a través de Smartphone, los libros digitales compiten con otras distracciones tales como las redes sociales, juegos y noticias. EL 97% de estudiantes universitarios y usuarios de libros digitales aseguran concentrarse más en la lectura con el tradicional libro que con eBooks. Por lo tanto, aun cuando los eBooks son accesibles, eficientes y convenientes están a años luz de ser satisfactorios.

En Panamá se divulga a través de medios de comunicación de una casi nula cultura a la lectura, tanto que este año se cerró unas de las librerías más importantes, Exedra Books. Pero, ¿qué es lo que hace falta en Panamá para cultivar el hábito de la lectura en un era digitalizada? Indistintamente del formato en que se lea (papel o electrónicamente) podríamos imitar técnicas tales como las implementadas en Londres o España en donde aplicaciones como Rook ofrece acceso a libros electrónicos gratuitos en determinados puntos de conexión WIFI, tales como estaciones del metro, parques, escuelas y universidades. Una vez que el lector queda  enganchado y deba retirarse, aplicaciones como Bookindy podrá mostrarle cuánto cuesta el libro en la librería más cercana. Para aquellos que odian cargar con un libro porque no obsequiarle un libro electrónico en forma de tarjeta física que se compraría online o en librerías como cualquier tarjeta de regalo, esta estrategia fue implementada por la empresa SeeBook. Para ello se debe escanear el código QR de la tarjeta y luego descargarlo. Adicionalmente, para aquellos que definitivamente la lectura no sea su fuerte pero tienen interés por una obra en especial podrían hacer uso del Spotify para libros donde escucharán a los autores leyendo sus escritos, este último estilo es una plataforma en prueba llamada MacGuffin de la editorial Comma Press.

Mientras tanto podemos decir que la era del libro impreso, parece estar lejos de terminar… Y la tecnología le está ayudando a ir más allá de sus actuales limitantes físicas.

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